jueves, 27 de octubre de 2016



La felicidad es un tema que no tengo tan rumeado como el dolor y aun torpemente es bueno empezar a leerme desde ahi.
Y desde ahi salió esto: Tengo la sensacion que no está horneado. Lo pongo a disposición y lo dejo a sus criterios.
Tal vez esta intuición necesite mas cocción pero salió así.
El propósito de hoy: drenarlo.
Ya en esos días fue mutando un poco.

ME DOY PERMISO PARA SER FELIZ
Que tecla habrán activado en nosotros para que cada vez que nos suceden o hacemos que cosas lindas a nuestros alrededor nos sentimos con la obligación de justificarnos o con el pudor de minimizarnos.
No creo en el exhibisionismo (cualquier exceso de ostentación hasta de algo bueno termina siendo mal gusto) pero compartir la alegría o mejor dicho dejar que otros tomen los frutos que surgen de nuestra alegría, eso es generosidad.
Eso es sembrar.
Cuando el dolor llamo a mi puerta
Con los brazos estacados en una cruz que no elegí
tuve que recibirlo,
Enfrentarlo
Habitarlo.
Hacerlo mio hasta reconocerlo en mi cuerpo.
Nadie pregunto
Nadie juzgo
Nadie opinó
El dolor acampa sin levantar envidias
ni sospechas.
Cuando la alegría toco mi vida
Y despertó capullos en flor
Me entregue a su bondad
Dejándome brotar
milagro de primavera.
Entonces
Todos preguntaron
Todos juzgaron
Todos opinaron
Todos sospecharon.
Y hasta algunos envidiaron...
Hoy por medio de esta carta
Me doy permiso para ser felz-
Feliz sin preámbulos,
Sin explicaciones,
sin letras chiquitas.
Sin culpa.
Sin ostentar pero sin ocultarme.
Sin negar el cansancio de las batallas;
pero dejándome levantar por el elixir de la esperanza.
Hoy por medio de esta carta
Declaro y entrego mi tierra
Tantas veces infértil y seca
Para dejarme arar.
Sembrar felicidad.

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