lunes, 31 de octubre de 2016



Propuesta del Taller de Autobiografía de Victoria Branca

Frente a mi espejo
Mano a mano conmigo misma

¿Cómo te llamas y que pensas que dice tu nombre de vos?
Me llamo María Luz. María significa la amada de Dios y si bien no siempre sentí el amor de Dios con los años me supe y  se amada por Dios. Puedo decir de mi misma “que soy la amada de Dios”. Además para mi María es un nombre muy femenino y me conecta con la mujer; la mujer que soy sin preámbulos y sin tener que pedir permiso. Y el nombre Luz me encanta, porque habla de la luz interior que cada uno tiene, y que yo tengo. Esa Luz que viene dada pero que uno tiene que cuidar y expandir. 

Hay un texto de Galeano que habla de los fueguitos…
Es uno  de mis textos favoritos. En mi faceta de narradora lo conté en una presentación y en mi cumpleaños de 40.  Como Galeano creo que somos fuego, y que está en cada uno de nosotros, en las circunstancias que nos toque vivir, ser el fuego que podemos ser. Cuidar la llama. Creo en la capacidad de todo hombre de ser luz.


El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende.
Eduardo Galeano


Mirando los cuatro elementos ¿Qué tenes de cada uno (agua, tierra, viento y fuego)?
De agua diría la emocionalidad. Soy muy emocional, aunque más de una vez después me arrepenti de haber actuado desde ahí, me gusta que las emociones sean corrientes que atraviesen mi vida. Me gusta navegarme desde ahí. 
De la tierra diría que me gusta ser hogar. Tener hogar. Echar raíces. Construir. Habitarme.
Al viento lo relaciono con mi capacidad de soñar, moverme, dejarme mover… volar.
Y el fuego con mi estilo de vivir. Soy una apasionada y me gusta arder la vida. 

Además de los cuatro elementos están las piedras. Te gusta juntar piedras ¿por qué? ¿Qué significado les das en tu vida?
Desde hace un tiempo junto piedras y escribo sobre ella. Me maravilla saber que adentro de un guijarro hay miles de años de historia contenida. Historias que nunca voy a conocer. Pienso que las piedras son algo tan simple y a la a vez tan misterioso que me conmueve. Me gusta juntarlas sin saber por qué, esperando que algún día den sus frutos, susurren algún camino. Tengo varios escritos sobre las piedras  que comenzaron a brotar hace más de 15 años al sur. En un rancho de adobe alguien me dio una piedra con forma de corazón. “Corazón de piedra eso es lo que soy. Un corazón de piedra  rajado por la sangre de la vida. Un corazón de piedra sediento de esperanza. Un corazón de piedra al que va tallando el misterio del encuentro y la mano creadora imprimiendo su forma.”
Además me gustan los escritos sobre las piedras y creo que son muy significativas las piedras  de Hansel y Gretel que los llevaron de regreso a su hogar. 
Por último  siempre que alguien viaje aprovecho para pedir una piedra de regalo, algo sencillo de traer que termina siendo un giño, una certeza que la persona se acordó de mí.

¿Qué te gustaría dejar de legado?
A mis hijos  y alumnos me gustaría transmitirle lo maravilloso que es vivir con pasión; hacer las cosas siendo protagonistas. Dejar una huella en el mundo. Jugarse. Desplegarse. Animarse. Saberse amado y sostenido en Dios.
A Martín, Tobías, Josefina y Dimas también les devolvería palabras de lo que fueron sembrando en mí.
A Martín: Generosidad. Escucha. Discernimiento. 
A Tobi: Jugado. Ir Contracorriente. Original.
A Jose: Valentía. Camino. "Mamá rescatate"
A Dimas: Simpleza. Feliz. Disfrutar


¿Un cuento favorito?
Monigote en la arena de Laura Devetach. Lo ame cuando lo leí por primera vez y lo amo cada vez que lo traigo a mi memoria. Describe poeticamente y con sabor a mar la manera en que deseo que la VIDA me encuentre bailando la vida.

Si tuvieras que identificarte con un prócer. ¿Con quien te identificarías?
No sé si fue un prócer, pero me identifico con Mariano Moreno. Tal vez su veta de periodista es lo primero que me atrajo; pero lo que más me identifico es el entusiasmo con el que equivocado o no defendió sus ideas durante el 1810- Tengo grabada a fuego las palabras que dijo Cornelio Saavedra, su rival político, cuando murió en alta mar. “Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego”. Creo que cualquiera podría decir eso de mí también. 

Si tuvieras que agradecerle a la vida ¿Qué le dirías?
Gracias vida por recibirme y acunarme; por sostenerme cuando tuve familia y cuando no la tuve. Gracias por ofrecerme un lugar donde poder buscarme y encontrarme y darme amigas para poder hacerlo. Gracias por brindarme un sustento donde poder reconstruirme, construirme y construir. Gracias por la oportunidad. Gracias por darme un cielo donde soñar, y un cimiento desde donde despegar y desplegar. Gracias por darme maestros y compañeros de camino; por darme familia y no ocultarme la huella de Dios. Gracias por los amigos. Gracias por elevarme y humillarme. Por enseñarme a ser quien soy. Gracias por los mundos que me abrieron sus umbrales; y a los que llegue atravesó de  las almas, la tinta, barcos y aviones. Gracias por Martín, con quien aprendí y aprendo a caminar a ritmo y a destempo; a estirarme y a acomodarme; a sembrar y podar. 
Gracias por ser una soledad acompañada. 

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