
Frente a mi espejo
Mano a mano conmigo misma
¿Cómo te
llamas y que pensas que dice tu nombre de vos?
Me llamo
María Luz. María significa la amada de Dios y si bien no siempre sentí el amor
de Dios con los años me supe y se amada por Dios. Puedo decir de mi misma
“que soy la amada de Dios”. Además para mi María es un nombre muy femenino y me
conecta con la mujer; la mujer que soy sin preámbulos y sin tener que pedir
permiso. Y el nombre Luz me encanta, porque habla de la luz interior que cada
uno tiene, y que yo tengo. Esa Luz que viene dada pero que uno tiene que cuidar
y expandir.
Hay un
texto de Galeano que habla de los fueguitos…
Es
uno de mis textos favoritos. En mi faceta de narradora lo conté en una
presentación y en mi cumpleaños de 40. Como Galeano creo que somos fuego,
y que está en cada uno de nosotros, en las circunstancias que nos toque vivir,
ser el fuego que podemos ser. Cuidar la llama. Creo en la capacidad de todo
hombre de ser luz.
El mundo
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa
de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde
arriba, la vida humana.
Y dijo que somos un mar de fueguitos.
-El mundo es eso -reveló- un montón de gente, un
mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las
demás.
No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes
y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno,
que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de
chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros
arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y
quien se acerca se enciende.
Eduardo Galeano
Eduardo Galeano
Mirando los cuatro elementos ¿Qué tenes de cada uno (agua, tierra, viento y fuego)?
De agua
diría la emocionalidad. Soy muy emocional, aunque más de una vez después me
arrepenti de haber actuado desde ahí, me gusta que las emociones sean
corrientes que atraviesen mi vida. Me gusta navegarme desde ahí.
De la
tierra diría que me gusta ser hogar. Tener hogar. Echar raíces. Construir.
Habitarme.
Al viento
lo relaciono con mi capacidad de soñar, moverme, dejarme mover… volar.
Y el
fuego con mi estilo de vivir. Soy una apasionada y me gusta arder la
vida.
Además de
los cuatro elementos están las piedras. Te gusta juntar piedras ¿por qué? ¿Qué
significado les das en tu vida?
Desde
hace un tiempo junto piedras y escribo sobre ella. Me maravilla saber que
adentro de un guijarro hay miles de años de historia contenida. Historias que
nunca voy a conocer. Pienso que las piedras son algo tan simple y a la a vez
tan misterioso que me conmueve. Me gusta juntarlas sin saber por qué, esperando
que algún día den sus frutos, susurren algún camino. Tengo varios escritos
sobre las piedras que comenzaron a brotar hace más de 15 años al sur. En
un rancho de adobe alguien me dio una piedra con forma de corazón. “Corazón
de piedra eso es lo que soy. Un corazón de piedra rajado por la sangre de
la vida. Un corazón de piedra sediento de esperanza. Un corazón de piedra al
que va tallando el misterio del encuentro y la mano creadora imprimiendo su forma.”
Además me
gustan los escritos sobre las piedras y creo que son muy significativas las
piedras de Hansel y Gretel que los llevaron de regreso a su hogar.
Por
último siempre que alguien viaje aprovecho para pedir una piedra de
regalo, algo sencillo de traer que termina siendo un giño, una certeza que la
persona se acordó de mí.
¿Qué te
gustaría dejar de legado?
A mis
hijos y alumnos me gustaría transmitirle lo maravilloso que es vivir con
pasión; hacer las cosas siendo protagonistas. Dejar una huella en el mundo.
Jugarse. Desplegarse. Animarse. Saberse amado y sostenido en Dios.
A Martín,
Tobías, Josefina y Dimas también les devolvería palabras de lo que fueron
sembrando en mí.
A Martín:
Generosidad. Escucha. Discernimiento.
A Tobi:
Jugado. Ir Contracorriente. Original.
A Jose:
Valentía. Camino. "Mamá rescatate"
A Dimas:
Simpleza. Feliz. Disfrutar
¿Un cuento favorito?
Monigote en la arena de Laura Devetach. Lo ame cuando lo leí por primera vez y lo amo cada vez que lo traigo a mi memoria. Describe poeticamente y con sabor a mar la manera en que deseo que la VIDA me encuentre bailando la vida.
Si
tuvieras que identificarte con un prócer. ¿Con quien te identificarías?
No sé si
fue un prócer, pero me identifico con Mariano Moreno. Tal vez su veta de
periodista es lo primero que me atrajo; pero lo que más me identifico es el
entusiasmo con el que equivocado o no defendió sus ideas durante el 1810- Tengo
grabada a fuego las palabras que dijo Cornelio Saavedra, su rival político,
cuando murió en alta mar. “Hacía falta tanta agua para apagar tanto fuego”.
Creo que cualquiera podría decir eso de mí también.
Si
tuvieras que agradecerle a la vida ¿Qué le dirías?
Gracias
vida por recibirme y acunarme; por sostenerme cuando tuve familia y cuando no
la tuve. Gracias por ofrecerme un lugar donde poder buscarme y encontrarme y
darme amigas para poder hacerlo. Gracias por brindarme un sustento donde poder
reconstruirme, construirme y construir. Gracias por la oportunidad. Gracias por
darme un cielo donde soñar, y un cimiento desde donde despegar y desplegar.
Gracias por darme maestros y compañeros de camino; por darme familia y no
ocultarme la huella de Dios. Gracias por los amigos. Gracias por elevarme y
humillarme. Por enseñarme a ser quien soy. Gracias por los mundos que me
abrieron sus umbrales; y a los que llegue atravesó de las almas, la
tinta, barcos y aviones. Gracias por Martín, con quien aprendí y aprendo a
caminar a ritmo y a destempo; a estirarme y a acomodarme; a sembrar y
podar.
Gracias
por ser una soledad acompañada.
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