
La Navidad sucede.
Acontece
A pesar de lo no resuelto; de donde este nuestra cabeza y corazón; de hayamos podido prepararla o no.
La Navidad sucede a pesar de todo
… porque es Dios quien sale a nuestro encuentro.
Y esto es una BUENA NOTICIA.
No es mérito sino regalo.
DIOS SE HACE REGALO.
Hay una falsa idea cuando miramos el pesebre de que la primer “Navidad” fue la ideal, que tiene magia y encanto.
Pero la verdad es que la primer Navidad no sucedió ni en el tiempo ni en el espacio adecuado. Sino preguntémoselo a José y María.
En medio de un país convulsionado, de unos padres sin hospedaje Dios irrumpió.
La primer Navidad no fue una fiesta llena de alegría sino de esperanza. José y María en medio de una cruda realidad creyeron y se entregaron al Padre. Confiaron que estaban en sus manos y eso fue suficiente para hacerle lugar a DIOS en la historia.
En medio de la noche oscura un niño nació.
Y con la llegada de Jesús sus padres dejaron que la ternura cubra sus necesidades, y encontraron en la nueva vida el sentido y la razón para ponerse de pie y seguir caminando.
En una noche cerrada algunas estrellas brillaban y así nos encuentra muchas veces este tiempo cercano a la Navidad.
En una noche oscura apenas iluminada.
Pero abrazamos la esperanza de no estar solos sabiendo que si “agudizamos” la mirada vamos a descubrir la estrella que ilumina nuestra historia, y si “agudizamos” nuestros oídos tal vez sintamos la brisa de la voz de Dios diciéndonos que Él es “Dios con nosotros”.
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