lunes, 2 de enero de 2017

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No importa en donde ni como estemos, el año nuevo siempre abre una ventana. Una oportunidad de volver a elegir como vivir la vida.
Que el 2017 me encuentre bailando, soñando, haciendo, esperando y dando.
Que las ráfagas de la vida soplen mis espaldas y los pasos me afirmen a la tierra.
Que sepa dónde y como quiero estar y que este. 
Que el año me colme de aprendizajes, nombres, lugares y abrazos.
Que tenga un lugar donde descansar y sea reposo de otros.
Que pueda viajar dentro y fuera de mi cuerpo.
Que alce mis velas para navegar ríos de tinta y sean las hojas en blanco un universo a explorar y conquistar. Que pueda poner en palabras la vida y soltar las semillas como la planta del diente de leon ofrenda al viento su fruto.
Que el miedo no me aprece y crezca en la entrega y confianza.
Que sea tierra fertil en mi ser esposa, madre, hija, hermana, tia, sobrina, amiga, maestra y compañera de camino.
Que pueda encontrar y ser encontrada...
y que Dios me "apaciencie" y guie como a las más pequeña de su rebaño.

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La Navidad sucede. 
Acontece 
A pesar de lo no resuelto; de donde este nuestra cabeza y corazón; de hayamos podido prepararla o no.
La Navidad sucede a pesar de todo
… porque es Dios quien sale a nuestro encuentro.
Y esto es una BUENA NOTICIA.
No es mérito sino regalo.
DIOS SE HACE REGALO.
Hay una falsa idea cuando miramos el pesebre de que la primer “Navidad” fue la ideal, que tiene magia y encanto.
Pero la verdad es que la primer Navidad no sucedió ni en el tiempo ni en el espacio adecuado. Sino preguntémoselo a José y María.
En medio de un país convulsionado, de unos padres sin hospedaje Dios irrumpió.
La primer Navidad no fue una fiesta llena de alegría sino de esperanza. José y María en medio de una cruda realidad creyeron y se entregaron al Padre. Confiaron que estaban en sus manos y eso fue suficiente para hacerle lugar a DIOS en la historia.
En medio de la noche oscura un niño nació.
Y con la llegada de Jesús sus padres dejaron que la ternura cubra sus necesidades, y encontraron en la nueva vida el sentido y la razón para ponerse de pie y seguir caminando.
 En una noche cerrada algunas estrellas brillaban y así nos encuentra muchas veces este tiempo cercano a la Navidad.
En una noche oscura apenas iluminada.
Pero abrazamos la esperanza de no estar solos sabiendo que si “agudizamos” la mirada vamos a descubrir la estrella que ilumina nuestra historia, y si “agudizamos” nuestros oídos tal vez sintamos la brisa de la voz de Dios diciéndonos que Él es “Dios con nosotros”.